Cómo vibrar alto cuando te sientes mal

Una de las preguntas principales que recibo es cómo vibrar alto cuando uno se siente mal. O cómo rápidamente elevar de nuevo la vibración.

El ser humano está programado para la búsqueda del placer y la huida del dolor. Pocas veces alguien se para a pensar qué mensaje le quiere dar el cuerpo cuando física o emocionalmente está mal.

Esto lo que hace es generar mucha resistencia a lo que es, alimentando el diálogo mental que hace que uno todavía se ponga peor.

¿Qué hacemos entonces cuando nos sentimos mal y queremos volver a sentirnos bien, elevando nuestra vibración?

En este artículo encontrarás mis mejores soluciones para elevar tu vibración cuando te sientes mal, así como lo que jamás debes hacer si estás mal (pues hará que te sientas aún peor).


Cómo vibrar alto cuando estás mal

Si bien puedes aplicar todas estas soluciones de forma independiente, te las presento en el orden que te las recomiendo utilizar.

Lo ideal es que no apliques solo una, sino que combines varias, dándote tiempo en cada una de ellas.

Tómate el tiempo que necesites.


1. Suelta lo que sientes con el cuerpo

Cuando uno está mal, tiende a quedarse en los pensamientos, dándole vueltas a la cabeza a lo que sea que haya hecho que te caiga la vibración.

Lo primero que necesitas, es una terapia de choque, y la mejor forma es soltarlo moviendo el cuerpo.

Posibles formas de soltarlo con el cuerpo:

  • ¡Baila! Nada de música melodramática, ponte una música que te cambie el estado emocional y siente como la energía sale de tu cuerpo con el movimiento.
  • Golpea un cojín. Ideal si sientes rabia o enfado, pero también para tristeza, sácalo a golpes.
  • Da patadas al aire. Si tienes niños pequeños o animalitos, asegúrate que no estén cerca, pero te aseguro que es super terapéutico.
  • Respirar profundo. Cuando estamos mal, tendemos a respirar superficialmente. Dedicar unos minutos a respirar profundo cambia el estado emocional.
  • Ducha fría. Si la emoción es muy intensa, la mejor manera de liberarla del cuerpo es empezando una ducha caliente y terminando con agua helada, No lo hagas si tienes problemas cardíacos, pero en el resto de casos, es una maravilla.

Cuando cambiamos la fisiología del cuerpo, la emoción que sentíamos se empieza a liberar, y ya no estamos ni la mitad en la cabeza que al principio (lo que es imprescindible si quieres volver a vibrar alto).

Te recomiendo que cuando estés bien, te crees una lista de música que escuchar en estos momentos. Lo dicho, ¡nada de música depresiva! Música que te invite a sacar fuera lo que sientes.

La mejor música es empoderante y motivadora.

Si todavía quieres sentirte mejor, ¡empieza a hablar en voz alta! Suelta la emoción en voz alta, poniendo la intención que la energía no dañe a nadie.


2. Da espacio a lo que sientes

Si te sientes mal y quieres rápidamente sentirte bien, estás invalidando a la parte de ti que está mal, al igual que quizás hizo alguno de tus progenitores cuando de niño/a les fuiste llorando y dijeron que eso no tenía más importancia.

Date espacio para sentir lo que sientes, sin querer que nada cambie.

No te enganches a las historias de la mente, simplemente déjate sentir sin alimentar los pensamientos (¡esto es clave!).

Te va a ayudar mucho ponerte en la figura del cuidador/a.

Por un lado, está la parte de ti que duele. Por otro, la parte de ti que la cuida y le da presencia.

Es hablarle a esta parte de ti que duele con amor, con expresiones como:

Te amo, estoy aquí contigo.

Yo cuido de ti, está todo bien.

Estoy a tu lado, siente mi amor por ti.

Date cuenta de la diferencia de hablarte como habitualmente lo haces cuando estás mal, a hablarte así.

Debes ser para ti esa voz que tanto necesitas escuchar.

Aquí NO has de entrar en juzgar a nadie ni nada externo, porque eso va a alimentar las historia de la mente.

Es centrarte en darte amor y presencia, abrazando a la parte de ti que se siente mal y dándole el cariño y atención que necesita, como ese niño/a herido/a que fuiste en su momento.

Háblate con mucho amor. 

Solo hacer esto (dar presencia a lo que sientes y hablarte con mucho amor) va a hacer que te sientas mucho mejor.

Y al final del día, elevar tu vibración es sentirte mejor.


3. Busca la bendición escondida

Cuando estás mal, el foco siempre se va a lo que te hace sentir mal.

Has de pensar que hay una parte muy primitiva en el ser humano, que es la que busca la supervivencia y que, por este motivo, siempre que vea una supuesta amenaza, toda su atención se irá a la misma.

En la época prehistórica era evidente que esto tuviera que ser así. Si alguien salía a cazar comida y no estaba atento a las posibles amenazas, moriría muy fácilmente devorado por una bestia.

Pero, ¿qué sucede en la época moderna que las amenazas son invisibles?

Que todo el sistema puede llevarte a que continuamente te sientas mal.

Por eso, es muy importante que programes tu mente de una forma diferente a lo que es la programación primitiva, para que no lleve el foco a lo que te hace estar mal.

Para ello, has de buscar la bendición escondidapreguntándote:

¿Qué hay de maravilloso en esta situación?

¿Cómo quiere la Vida ayudarme con esto que está pasando?

¿Qué me quieren hacer ver mis guías con esta situación?

¿Cuál es la bendición escondida?

Cambia la perspectiva. 

Empieza a buscar todas las formas en que esta situación quiere ayudarte a crecer y estar mejor.

Por ejemplo, si a alguien le diagnostican un cáncer, puede ver cómo su cuerpo le está avisando de que necesita que le escuche, antes de que sea demasiado tarde. Y en cuanto lo escuche, el cáncer se irá.

O quizás es la pérdida de un ser querido (sé lo doloroso que es, lo he vivido muchas veces). La vida te invita a que valores estar vivo, tú que aún sigues aquí. Y te recuerda que lo único que muere es el cuerpo, no el alma.

Sé que cuando uno está muy mal, le cuesta mucho encontrar la bendición escondida, y lo sé porque viví más de 30 años de enorme sufrimiento.

Por eso, te invito a que lo hagas como un juego.

Juego para descubrir la bendición escondida:

Pon en el suelo dos hojas de papel Una es la que simboliza cómo te sientes realmente con esta situación. La otra es la que contiene la bendición escondida.

En una de las hojas escribes «lo que percibe mi mente». En la otra hoja escribe «La bendición escondida».

Te pones primero encima de la hoja de la mente, sintiendo su energía. Verás que lo que sea que sientes se intensifica al darle foco.

Cuando sales de ella, te sacudes la energía dando tres saltos, antes de ponerte encima de la hoja de la bendición escondida.

Has de hacerlo como un juego, abriendo tu mirada a lo que pueda surgir.

Si lo haces así, cuando te pongas encima de la hoja de la bendición escondida se te empezarán a mostrar cosas que antes no veías.

Encima de la hoja de la bendición escondida, puedes hacerte estas preguntas (y escuchar la respuesta en tu corazón):

  • ¿En quién te vas a convertir gracias a superar esta situación?
  • ¿A cuánta gente vas a inspirar una vez lo superes?
  • ¿Cómo será tu vida cuando dejes atrás esto que está pasando?

Si te tomas el tiempo para hacer el ejercicio y lo haces con apertura y curiosidad, descubrirás respuestas que no veías.


4. Dale la vuelta a tu percepción

El mejor sistema que he encontrado hasta la fecha para cambiar la percepción de las cosas de una forma mental es el Trabajo de Byron Katie, una manera de identificar y cuestionar los pensamientos que causan tu sufrimiento.

Piensa en lo que sea que te esté haciendo vibrar algo: una discusión. Mientras meditas sobre ese momento y ese lugar específicos y empiezas a percibir cómo se sentía aquello, contestando estas preguntas con frases sencillas y cortas:

  • En esta situación ¿quién te enfada, confunde, lastima, entristece o decepciona, y por qué?
  • En esta situación ¿cómo quieres que él/ella cambie? ¿Qué quieres que él/ella haga?
  • En esta situación ¿qué consejo le darías a él/ella? “Él/ella debería o no debería…”
  • Para que tú seas feliz en esta situación, ¿qué necesitas que él/ella piense, diga, sienta o haga?
  • En esta situación ¿qué piensas de él/ella? Haz una lista. (Está bien ser mezquino y crítico).
  • ¿Qué hay acerca de esta persona y situación que no quieres volver a experimentar nunca más?

Ahora cuestiona cada una de tus afirmaciones arriba usando las cuatro preguntas de El Trabajo que aparecen a continuación.

Para la inversión de la afirmación 6 sustituye la frase Nunca más quiero… por Estoy dispuesto/a a … Y después por Espero con ilusión

Las cuatro preguntas:

  1. ¿Es verdad? Sí o no. (Si no, continúa con la pregunta 3).
  2. ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza? (Sí o no).
  3. ¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees que es verdad?
  4. ¿Quién o qué serías sin este pensamiento?

Te recomiendo el libro Amar lo que es de Byron Katie para ver ejemplos prácticos de cómo aplicar el Trabajo en tu día a día, ¡un gran libro!


5. Aplica el Ho’oponopono

El Ho’oponopono (pronunciado jo-opo-nopo-no) es una técnica hawaiana muy sencilla, pero muy potente a la vez.

Se trata de estas 4 afirmaciones:

Lo siento.

Perdón.

Gracias.

Te amo.

Se trata de ver en qué forma has creado tu esta situación, o cuánto menos esta emoción que te tiene vibrando bajo.

Cuando nos sucede algo, tendemos a tirar pelotas fuera, buscando fuera los causantes de nuestro malestar.

El Ho’oponopono te permite tomar responsabilidad de la parte de ti que ha creado esta situación. Porque ten por seguro que hay una parte que es tuya (¡ni sea minúscula!).

Hace muchos años tuve una situación con unos vecinos que escaló al punto de tirar colillas a mi terraza e insultarme cada vez que salía a tender la ropa.

No podía sacar a Reiy, mi labrador retriever, a la terraza, por el peligro que le tiraran una colilla encendida y le quemaran.

La situación era muy desagradable y era fácil caer en el victimismo. Pero decidí hacerme responsable de haber manifestado esa situación y aplicar el Ho’oponopono con ellos.

A los pocos días, el conflicto se resolvió por completo, ¡hasta nos pedimos mutuamente disculpas!

Y lo único que hice fue aplicar el Ho’oponopono.

El Ho’oponopono lo puedes aplicar con otras personas, como en el ejemplo que te acabo de poner y contigo mismo/a.

Imagina que se ha dado una situación que te ha llevado a reaccionar de una forma que ahora te arrepientes. Aplica el Ho’oponopono con la parte de ti que ha reaccionado de esa forma.

  • Lo siento: ¿Qué sientes de tu reacción?
  • Perdóname: ¿Cómo necesitas perdonarte a ti mismo/a?
  • Gracias: ¿De qué te quería proteger esta parte con la reacción?
  • Te amo: ¿Cómo puedes amar al niño/a en ti que reaccionó así?

Hay incluso canciones con el Ho’oponopono. Mi canción favorita es la de «Lo siento, perdón, gracias, te amo» de Darwin Grijales.

Te animo a probarlo. Es tan sencillo como efectivo.


6. Pide ayuda a tus guías espirituales

Cuántas veces nos quedamos en lo que estamos sintiendo, sin acordarnos de que tenemos guías espirituales listos para echarnos una mano, si les pedimos ayuda.

Por el libre albedrío, ellos no pueden intervenir sin tu permiso, de aquí la importancia de pedirles ayuda.

Pero ellos están allí, y encontrarán la forma de hacerte comprender el por qué de la situación y elevar tu vibración.

Se trata de pedir y confiar en tus guías, de que ellos tienen la respuesta.

Si solo pides, pero no confías, no funciona, porque la energía que emanas al Universo es ambivalente.

Has de entregar lo que sea que te mantenga mal a tus guías, en la confianza que ellos tienen la mejor solución (que tú no puedes ver en tu situación).

Pídeles que te hagan ver lo que no estás viendo.

Que pongan luz a lo que necesitas ver en esta situación.

Te garantizo que si lo pides de corazón y confías en ellos, se te mostrará lo que necesitas ver.

Si puedes canalizar, te lo dirán de forma directa, pero si no sabes aún (esto se aprende) o al estar mal no les puedes escuchar, ten por seguro que encontrarán la forma de comunicarse contigo.

Desde un libro o una música, a un comentario de alguien conocido, a cartas oráculo o una pancarta publicitaria… lo encontrarán.

Solo has de estar atento/a, prestar atención, y la señal llegará.

Si te puedes comunicar directamente con ellos, pregúntales con el corazón bien abierto:

  • ¿Qué me queréis enseñar con esta situación?
  • ¿Qué debo aprender para dejarla atrás?
  • ¿Cuál es el beneficio de vivir esta situación?

Ábrete a escuchar sus respuestas desde el corazón, dejando de lado la parte de ti que no quiere saber la verdad.

Nuestros guías son quienes mejor nos pueden ayudar en todo momento, y como guías no me refiere a personas queridas fallecidas.

Me refiero a ángeles, seres estelares, tu familia de Luz, maestros ascendidos.

El motivo es que nuestros seres queridos fallecidos (yo tengo a mis padres y hermana mayor en el otro lado) si bien pueden tener muy buenas intenciones, no se les da la visión que a los Seres de Luz responsables de nuestra encarnación.

Por eso, si eres médium, apóyate en tus seres queridos fallecidos a nivel de cariño y amor, pero no a nivel de consejos.

Pide siempre la guía de un Ser de Luz de la más alta vibración, y vendrá quién más te pueda asistir con esta situación (si ya tienes identificados a tus guías principales, pide la presencia de ellos).

Lo importante es que pidas ayuda y que confíes que la ayuda está en camino.


7. Practica la gratitud

Sí, sé que parece un tópico, pero si lo haces de corazón, funciona.

Es traer a la consciencia al menos 5 momentos de tu vida por los que sientes plena gratitud y revivirlos.

El secreto es este: volverlos a vivir, sentir ese momento como si estuviera pasando ahora mismo.

Todo esto va a llevar que tu cuerpo cambie la bioquímica y que empieces a generar hormonas de felicidad, lo que automáticamente sube tu vibración.

Cuanto más intensidad pongas en revivir momentos de tu vida llenos de gratitud, más se van a anclar en ti.

Puedes aplicar una técnica de PNL que es acumular momentos de felicidad en lo que es el «Círculo de Excelencia».

Te imaginas en el suelo un círculo grande, en el que tú quepas.

Desde fuera del círculo, piensas en un momento de enorme gratitud y felicidad, y vas haciendo crecer la emoción al máximo.

Cuando la emoción de gratitud y bienestar llega a su pico, entras en el círculo y llenas el círculo de esta emoción, sintiendo la experiencia.

En cuanto la intensidad empieza a bajar, sales del círculo y empiezas a pensar en otro momento de tu vida que te dé enorme felicidad y repites el proceso.

Los momentos de felicidad y gratitud se van acumulando dentro del círculo, con lo que cada vez que entras, te sientes mejor y subes más tu vibración.

Te animo a probarlo, ¡da muy buenos resultados!


Lo que NO debes hacer si tu vibración es baja

Hemos visto ya todo lo que puedes hacer para elevar tu vibración cuando te sientes mal.

Pero además de hacer lo que te he recomendado, hay cosas que no debes hacer cuando tu vibración está baja, porque te costará mucho más remontarla.

Vamos a verlo a continuación.


A) No alimentes las historias de la mente

Lo que la mente cuenta son solo historias que te hace creer reales. Pero en el planeta Tierra no observas la realidad, sino tu percepción de la realidad.

Esto es, no puedes ver las cosas sin el filtro de la mente, en psicología llamado el sesgo cognitivo.

El sesgo cognitivo lo que hace es que cuando estás mal, tu mente te lleva a recordar todas las veces que estuviste mal, reforzando el que estés mal, al borrar temporalmente las memorias de cuando has estado bien.

No entres en las historias mentales, de los deberías y los no deberías.


B. No quieras estar bien si estás mal

Cuanto más te quieras forzar a estar en un estado emocional en el que no estás, más difícil te va a ser generarlo.

Recuerda que lo primero es siempre la aceptación de lo que es y dar presencia a lo que sientes.

No invalides a la parte de ti que un día fue herida (aunque sea inconsciente) diciéndole que debe sentirse bien ya.

No lo hagas porque lo que pasará es que te frustrarás y amargarás más de lo que ya estás, al hacer el efecto contrario al que quieres.

Permite que la emoción se exprese, dale espacio y verás que si aplicas los consejos que te he puesto más arriba, rápidamente te encontrarás mejor y subirás tu vibración al no estar en resistencia con lo que es.


C. No te sientas castigado/a por la Vida

Con la Vida me refiero al Universo, Dios, tus guías o cualquier Fuerza de Luz más grande que tú.

Recuerda lo que te he dicho del sesgo cognitivo, la mente estará queriendo llevar todo a la enésima potencia, haciéndote sentir aún peor.

No te sientas castigado/a por la Vida, no lo estás, al contrario, este Universo es siempre benevolente y todo lo que sucede es siempre a tu favor.

Haz el esfuerzo de recordar momentos de tu vida llenos de amor. 

No hace falta irte muy atrás, es en las pequeñas cosas donde se encuentra la alegría.

Dios, la Diosa, el Universo, la Vida, tus guías… todos están a tu favor.

Así que no te creas la historia mental de que estás siendo castigado/a, de que tienes mala suerte o que no te quieren. No es así.


Y tú, ¿qué haces para elevar tu vibración?

Deseo que este artículo con 7 consejos para elevar tu vibración cuando te sientes mal te haya ayudado.

¿Qué haces tú para elevar tu vibración?

Déjame un comentario, me encantará leer tu experiencia.

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